martes, 16 de junio de 2015

Crisis Matrimonial

Es indudable que el matrimonio es difícil en el sentido de tener que compartir la vida con alguien.
Hoy día para muchas parejas es preferible «vivir juntos» pero sin nada que les implique (o les recuerde) «un compromiso» fuerte, por así decirlo. Se prefiere en muchísimos casos optar por algo más «cómodo» como si el mismo «amor» que se tiene por la persona amada, no implicara ya de por sí un compromiso con ello.

Esto es, precisamente, lo que se está diciendo en el matrimonio: se está ratificando lo que de antemano, ambos (marido y mujer) decidieron: convivir juntos «para siempre». Lo que asegura, por supuesto, una «estabilidad» familiar a futuro en todos sus ámbitos.
Quien ama se compromete «porque quiere» comprometerse con ese alguien. Es en este sentido que podemos hablar de una «crisis». Primero, el sujeto y su afectividad: ¿Qué es lo que verdaderamente quiere en la vida? Es decir, ¿qué objetivo le motiva a comprometerse si es que, en realidad, estamos hablando y entendemos bien tal término? Segundo, las fuerzas externas que les pueden influenciar, es decir, la sociedad o familiares mismos que, por diversos intereses (no precisamente honestos) les orillan a tomar ciertas decisiones a los que se «comprometen»… Por mencionar los factores (quizás no los principales) que nos llevan a «no entender» ni «valorar» bien dicho sacramento.

Hay que saber (y ya que el matrimonio es un sacramento de «servicio») que el compromiso se extiende hacia la sociedad misma con su ejemplo y valores de vida.
Es desde el seno familiar dónde parten los valores primordiales de la persona humana: "El Creador del mundo estableció la sociedad conyugal como origen y fundamento de la sociedad humana"; la familia es por ello la "célula primera y vital de la sociedad".[1] De ahí su importancia.

En fin, la crisis del matrimonio es, y ha sido, sin embargo, en muchos de los casos y en sus variadas épocas una realidad latente.
¿Por qué los matrimonios en su mayoría fracasan? Y con esto no quiero referirme solamente al fracaso entendido como divorcio ya que, y dada la enseñanza muchas veces tradicional, cultural, económica o, de otra índole, muchas de las parejas viven juntas pero sin «un amor» de por medio que los avale. Tal es, y ha sido el caso de muchos de los matrimonios hoy día.
Bajo este tenor de desconocimiento en gran parte de los esponsales sobre el verdadero «valor» del sacramento, hay muchos problemas que (conciente o inconcientemente) se están viviendo y que imposibilitan la plena vivencia del amor en el «seno familiar», antes bien, la resquebraja.

Cabe resaltar que el matrimonio, con sus mil y un dificultades, no se puede o debe pretender llevar solo; se necesita de la gracia divina. De ahí que se implora y va auxiliado por la fuerza y sabiduría del Espíritu Santo, tal y como podemos observar desde los ritos iniciales en una celebración matrimonial:
El Espíritu Santo, fuente de vida, ayuda desde hoy a estos novios a entregarse mutuamente y con amor indiviso a su proyecto esponsal y de paternidad. Con su gracia les será más llevadero el pacto de amor que hoy rubrican, manteniéndose unidos y fieles en los gozos y adversidades. El mismo Espíritu les ayudará a descubrir también su papel de colaboradores con los hijos que Dios le quiera dar.
Es pues, mediante este Espíritu que podemos superar los obstáculos; es gracia que santifica y plenifica a la pareja en su nueva modalidad de esposos, y en aras a formar nueva familia a pesar de nuestra fragilidad humana.

Algunos posibles problemas

Es importante también caer en cuenta sobre algunos posibles peligros que se pueden dar en el matrimonio, y con ello no quiero decir que se deban dar obligatoriamente, sino, más bien, para prevenirlos; ser conciente de ellos para de alguna manera evitarlos o, simplemente, considerarlos antes de cualquier compromiso. Lo que pretende llevar a una madurez de decisión más plena y segura.
Jurídicamente hablando podríamos, quizás, estar ante bastantes matrimonios «nulos» precisamente por problemas que, como pareja: o pasaron de largo, o simplemente desconocían (conciente o inconcientemente) muchas cualidades y defectos provenientes en su mayoría de conflictos personales antes de tomar la decisión definitiva.

Tenemos, así, realidades concretas de «nulidad» de matrimonio por: Falta de suficiente uso de razón, falta de madurez de juicio, falta de consentimiento libre y ponderado, ignorancia de la esencia del matrimonio, matrimonio conseguido con engaño, exclusión de la dignidad sacramental, exclusión absoluta (o condicional) de los hijos, etc., por mencionar algunos ejemplos.
Como podemos notar, hay muchos aspectos qué considerar antes de pretender un compromiso «para toda la vida».
Nos encontramos, así, ante «retos» cada vez mayores respecto a este tema comenzando por el desconocimiento y desvalorización de dicho sacramento.

Es de preocuparnos, pues, cómo es que estamos llevando la pastoral del matrimonio hoy día (o cómo se llevará) de tal manera que, lejos de parecer solamente algo fantástico, ilusión, ficción, show o, simplemente algo «bonito», se dé a conocer su sentido más real y comprometedor. ¿Qué tanto contribuimos a ello? No es algo que se da, pues, meramente «en el altar» sino que, es un proyecto que de alguna manera los novios ya venían consolidando desde antes, precisamente por el «amor que se tienen» y que, ante el altar (con todos ahí presentes), sólo se viene a «ratificar». Esto lo podemos notar en la liturgia misma al comienzo de la celebración de tal sacramento y, poco antes de escrutar a los esponsales:
Estamos aquí, junto al altar, para que Dios garantice con su gracia vuestra voluntad de contraer Matrimonio ante el ministro de la Iglesia y la comunidad cristiana ahora reunida. Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal, y él, que os consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da fuerza con un Sacramento peculiar para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del Matrimonio. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

Y que, posteriormente, «de manera conciente» (se supone), deben contestar: “sí, vengo,  “sí, libremente”, “sí, estoy decidido (a)” o “Sí, dispuesto (a).” Palabras aparentemente sencillas de pronunciar pero que deberían llevar una plena maduración reflexiva respecto a lo que se quiere y, por ello, a comprometerse seriamente.
No se trata, pues, y en pocas palabras, de un «mero evento en sí (solamente con matiz social)» sino de un evento que implicará «toda su vida» en adelante.
Leyendo respecto a estos temas, sobre todo los casos de nulidad, me di cuenta, ciertamente, de lo complejo de un matrimonio pero, a la vez, por su misma complejidad, de la importancia de saber comprometerse para la vida (en compañía de la persona amada) más que nada.

En este libro[2], aunque de una manera un muy general, que leí, me di cuenta de «algunos casos», quizás los más comunes, y que hoy día aquejan a muchos matrimonios.
Pienso, a este respecto, comenzando por la instrucción de «nosotros mismos», que «debemos profundizar más», y darle la atención adecuada, si no es que primordial, al matrimonio; darle su lugar y tiempo en la pastoral en las parroquias ya que trata de algo importante que implica la vida misma de la persona y no solamente de los esposos, sino de los hijos, con los cuales se conformará una familia en el futuro y puede estar en juego. En ella se forjan las futuras personalidades o al futuro malhechor (antivalores).

La familia posee vínculos vitales y orgánicos con la sociedad, porque constituye su fundamento y alimento continuo mediante su función de servicio a la vida. En efecto, de la familia nacen los ciudadanos, y éstos encuentran en ella la primera escuela de esas virtudes sociales, que son el alma de la vida y del desarrollo de la sociedad misma.
Así la familia, en virtud de su naturaleza y vocación, lejos de encerrarse en sí misma, se abre a las demás familias y a la sociedad, asumiendo su función social.[3]

Hay que «redoblar esfuerzos» para mejorar la catequesis acerca de este sacramento de la mejor manera posible.
Se trata, más que nada, como he dicho, de «hacer conciencia» a los novios.
Pero quizás no solamente a ellos, es decir, desde el momento en que se están preparando para contraer nupcias (los que desean casarse), sino un poco antes; desde las pláticas de adolescentes y juveniles, y desde el seno mismo de la familia ya que, tarde o temprano, los hijos llegarán a una etapa de madurez tal, que les exija o los impulse a «querer comprometerse» de alguna manera con la otra persona.

El valor del matrimonio (la familia) como un reto

Es un reto un tanto difícil ya que debemos comenzar por «nosotros mismos» y no caer en tentación de quedarse en la comodidad del mero «ritualismo» y por diversos intereses.
Creo que a los primeros que deben interpelar dichos temas (no sólo con respecto al matrimonio) es a nosotros mismos ya como sacerdotes. Nos toca hacer valer y entender, en lo sucesivo, con la mayor asertividad posible los sacramentos y evitar, así (muchas veces por desconocimiento), caer en muchos errores serios por diversas circunstancias o intereses que no precisamente van en orden a un bienestar y estabilidad familiar, peor aún, sin Dios de por medio. Que no degraden al sacramento más que lo plenifiquen.
Creo que no lo sabemos todo del sacramento, (mucho menos de los demás), nos falta. Y para ello es necesario el interés, primero, por conocerlos más a fondo. Razón por la cual muchas veces no enseñamos como debe de ser.

Conclusión

Así, de una manera general, quise abordar el tema del sacramento del matrimonio. Mejor dicho, «de sus crisis» que, desde mi perspectiva, y una vez consultado algunos textos, me pareció no menos importante conocerlos a fondo tanto en sus virtudes como sus principales consecuencias por, como mucho he mencionado, ser mal observados.
En un principio pensé abordar un tema en específico sobre este sacramento, pero me pareció importante mencionar, antes que nada, que el principal reto al que nos enfrentamos no tan a futuro, es «advertir» sobre todas estas problemáticas posibles y que, me atrevo a decir, no hay suficiente catequesis que podrían evitar muchas problemáticas futuras en los jóvenes candidatos al matrimonio.
Así, el mayor obstáculo o virus de todas éstas, podría decirse es «la ignorancia», peor aún, la indiferencia ante tales (incluyendo ministros, algunos que otros más ingenuamente por falta de información).



[1] Cfr. Familiaris Consortio no. 42.
[2] Bersini, Francisco, ¿Es válido mi matrimonio?, 1990, México, San Pablo.
[3] Familiaris Consortio no. 42.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Mi experiencia en Texcoco

 El sábado pasado tuvimos retiro y la salida a la diócesis de Texcoco. 
Normalmente cada mes tenemos retiro espiritual, éste es uno de ellos.
Comenzamos a partir de las 10 am para culminar con la celebración eucarística a la 1 pm. ya que después de éste, saldríamos a conocer más de la diócesis de Texcoco, digo conocer más porque, aunque es cierto que no es la primera vez, en cada visita conocemos distintas parroquias, distintos párrocos, por ende, distintas experiencias. Así, cada vez que salimos a las distintas diócesis de la república mexicana y conocemos nuevos lugares, también nos enriquecemos en experiencias nuevas. Esta vez, Texcoco no fue la excepción y su párroco, junto con su equipo de personal, ministros, catequistas, seminaristas, etc., parecían trabajar muy en sintonía con el mismo. Cosa rara en la actualidad, y más en el impulso en una comunidad. El sacerdote estaba interesado por ella y se preocupaba por su espiritualidad primeramente
.
Yo estuve acompañándole en el transcurso de las misas del domingo y algo que me sorprendió, y a pesar del status de la gente de bajos recursos, fueron sus capillas (o templos) los cuales lucían muy esmerados y hermosos; en ellas se notaba, o al menos eso pretendían, la intención de mover más a la espiritualidad de las personas de ahí. En cada una de ellas no faltó un coro bien preparado (al menos estructurado), así que nunca fui en ese día a una misa donde no se haya cantado con instrumentos y voces de coro, lo que enriquecía y motivaba más la espiritualidad de las personas de cada comunidad. 
Al cuestionar al Sr. Cura (que por cierto fue nombrado recientemente vicario episcopal) sobre este asunto, me comentó que todo era cosa de él, y él mismo los motivaba. Bien por ellos porque, además, en esta parroquia y, recientemente, están enviando seminaristas a hacer su apostolado, tanto de vocaciones adultas (los cuales conocí a tres) como de la misma diócesis.
Cuenta, por último el Padre, que tiene atendiendo a 184 matrimonios que les llevan proceso y que los mismos seminaristas les dan pláticas así como las demás categorías que incluye el movimiento familiar cristiano. Supongo que hay más que descubrir en esta parroquia y de su trabajo pero que no alcancé a ver en sólo un día.
Estuve conviviendo con la gente de cada misa de esta comunidad, toda ella es amable y sincera y de diversas preocupaciones y necesidades pero, con todo, no pierden la actitud de la solidaridad y convivencia mutuas y de la sonrisa que hermana aunque sean  extranjeros como yo, que venía de paso paso. En sus muy diversas necesidades y labores cotidianas así como sus aflicciones pero que. sin embargo, y por otro lado, no pierden la fe sino que, al contrario para muchos de ellos este encuentro con la catequesis o el simple hecho de ir a misa, es algo ya motivante en su vida de comunidad y para ejercer la caridad con sus demás hermanos.

Agradezco a Dios por esta otra nueva experiencia. Cabe destacar que, y aunque es cierto que las apariencias engañan,  también es cierto que mucho de lo que somos por interiormente se manifiesta exteriormente, esta parroquia tiene, por así decirlo, dos "capillitas" muy bien adornadas, señal del buen trabajo o pastoral que ahí se ejerce (o se quiere seguir ejerciendo) motivando a sus feligreses. 
No olvidemos nuestras oraciones, no sólo para las vocaciones sino también por todos aquellos buenos sacerdotes que trabajan exhaustivamente cuidando y buscando el bien de sus comunidades. Aquí les dejo, pues, algunas imágenes de los templos aquí visitados y bellamente adornados, cosas que además admiré además de disfrutar el acercarme más con la gente que, sin más ni más, y más los niños, se dejan saludar y están más que ávidos de manifestar y recibir amor, no sólo de los mismo padres que son el principio en la familia, sino también de los amigos, de la comunidad que los debe educar en la paz y bienestar hacia los demás. Son cosas que rescato de esta experiencia y que, como ya dije anteriormente, aunque muy corta, muy enriquecedora (buscando las cosas buenas en Dios).

Gracias por leer. Agradezco sus comentarios y oraciones.

miércoles, 28 de agosto de 2013

APOSTOLADOS

El próximo viernes, es decir, en dos días, empezaremos nuestros apostolados y, en esta ocasión, iremos al Hospital de Cardiologia. ¿Qué se hace alli? pues nada más y nada menos que visitar enfermos, y visitar implica no solamente (para nosotros) llevar la comunión, sino también platicar, alentar, acompañar a las personas que sufren.
Esta será mi primera experiencia ya que la vez pasada (hace dos años) estuve yendo a las penitenciarias, más específicamente, con los reclusos del "Reclusorio Sur". En este apostolado conocí gente que, por razones fuera de su voluntad se encuentran ahí. Incluso, hay quienes no quisieran salir porque ahí sí comen bien y tienen techo; porque lo que no tienen es familia ¿Qué triste verdad? y muchos están así, olvidados sin quien los visite o los espere afuera. En ese sentido ¿Para qué salir?

Estar en la prisión con los "olvidados" y lo digo más que nada por la idea que de ellos se tiene de peligrosidad, es llevar una esperanza sólo con nuestra sola presencias pues, mientras íbamos por los pasillos, nos detenían a cada rato con la expresión "Padrecito una bendicioncita acá pa la raza, ¿no?" "Gracias Padrecito". Pidiendo a su manera a Dios que no les olvida, es aquello que los mantiene y da fuerzas.

Pero estar dentro, realmente es otra cosa, es como una mini-ciudad y tienen, incluso, su propia capilla grande y bonita, hay servidores y sacerdotes que les celebran y administran sacramentos y todo esto les cuenta además como buena conducta para salir pronto.

Ahora me encamino a una experiencia más, un nuevo reto porque ¿Qué decir ante el que sufre? eso me recuerda la oración: "Señor, dame las palabras propicias ante el que se siente sólo y desamparado" porque, ciertamente, no voy en mi nombre sino en la del Señor, y eso me alienta. Soy tu servidor Tu dime lo que tengo que hacer. Aunque, como humano, los nervios son normales, supongo. Ahora con la bata blanca entre los pasillos de tal hospital con gente de diverso status, índole y creencias. Les pido sus oraciones para con este nuevo proyecto que emprendemos. Después seguiré comentando al respecto. ¡Gracias por leer, me acojo a sus oraciones!

Mi primer día de clases de Inglés

En mi salón de clases, sólo les diré que somos pocos, lo cual es muy bueno para el aprendizaje, pero les cuento lo siguiente de esta mi primera experiencia que me llamaron más la atención.

En primera, las conversaciones son todas en inglés, sin embargo, me sentí tranquilo y cómodo que, aunque no entiendo el 100% capto lo esencial y sé lo que mi maestra nos quiere decir; ella es muy accesible y cariñosa (al parecer) hasta me siento como niño de kinder cuando hago algo bien y me felicita. Bueno, parece ser muy paciente.
Otro aspecto de la clase son sus alumnos. Entre mis compañeros se encuentran dos personajes de la comunidad de los "trinitarios", una comunidad misionera; uno es de Michoacán y el otro del D.F. También se encuentra entre nosotros una niña (así parece) llamada Choi (como ella misma nos dijo), Coreana que está en esta clase y también aprendemos mucho de ella. Por ejemplo, hoy nos enseñó, y gracias a que la maestra le hizo estas preguntas, cómo se saluda, es decir, cómo decimos "Hola" en Coreano, a lo que ella contestó: "anño", de igual manera la despedida.
Estas y otras experiencias hacen más rica la clase. Hasta el momento me siento motivado y tranquilo. Mira, me gusta mucho korea y me encuentra con una amiga que, por lo menos, me puede enseñar mucho de su cultura. Ahora sé con más razón la importancia de aprender Inglés (idioma universal después del Chino). Para la siguiente clase llevaremos una foto de nuestro artista favorito. Ya me imagino de qué vamos a hablar; de los autógrafos, que es continuación de la siguiente lección. Muchos saludos. No olviden dejar su aporte. Gracias.

jueves, 29 de diciembre de 2011

kOREA

Datos curiosos para que sepan un poco más de la cultura Coreana, así que empecemos:

¿SABIAS QUE...
  • El plato principal de la comida Coreana es como ya saben el kimchi, que es verdura fermentada, para los amantes de las comidas fuertes como yo, ¡es una delicia!
  • En Corea no tienes que dar propinas a los meseros en la mayoría de los lugares (yujuuuu) de hecho en algunos es visto como mala educación si dejas propina O.O
  • El 63% de los Coreanos realizan sus pagos por teléfono (que conveniente así te ahorras las filas)
  • Otro platillo popular en Corea es el pulpo ó calamar vivo, en youtube puden ver videos de como lo comen.
  • El deporte nacional de Corea es el Tae-Kwon-Do.
  • En Corea la tecnología es algo importante, así que puedes conectarte a internet mientras vas en tú carro, incluso hay una nueva tecnología que permite apagar las llaves de gas en tú casa por medio de tú celular!!! O.O en el metro y casi todo el tiempo los Coreanos van viendo Tele en sus celulares y allá no es común tener cerraduras de llaves sino electrónicas, woooowww.
  • Los Coreanos llaman a su país Hang.kuk no Corea, nosotros le decímos Corea porque cuando los Inglese llegarón a Corea y preguntarón ¿Cómo se llama este país? al lugar al que llegaron era una provincia llamada Corea entonces se quedarón con ese nombre por no informarse bien y esa desinformación ha llegado hasta nuestros días.
  • Para los Coreanos la comida es algo importante, y compartir la comida con la familia lo es áun más, por eso cuando comen ponen una serie de platillos para compartir en el centro con distintas cosas (son hasta 10 casi siempre), por lo general verduras, además del plato que coma cada uno, si no es que piden algo para compartir al centro de la mesa.
  • Hay que tener cuidado al abordar los transportes públicos en Corea, ya que las Ajjumas son peligrosas, dirán ¿qué es un Ajjuma? pues son las Señoras jajajaja dicen las personas que van a Corea de visita y los mismos Coreanos que las Ajjumas suelen dar codazos para alcanzar asiento, y no tienen piedad de las personas a su alrededor, estés o no en la lucha por obtener un lugar, ¡ouch!
  • Otra cosa de la que hablan mucho los extranjeros que les molesta mucho, es con respecto a los mosquitos, se dice que en Corea existe una raza mutante de mosquitos que te pican todo el tiempo, no son moscos mutantes sólo un poquito más grandes de lo normal supongo, aunque si me picaran siempre diría lo mismo seguramente jajaja.
  • Sonarse la nariz en público es de mala educación, lo cual me parece de lo más difícil porque en Corea hace mucho frío en invierno y la comida es picante y muchas veces sopas hirviendo, lo cual hace la tarea más difícil para nuestras pobres naricitas, pero lo que puedes hacer es ir al baño a sonarte la nariz, eso hacía mi otro maestro de Coreano jajaja.
  • Ahhh pero eso sí ¡¡¡estornudar sin taparse la boca es lo de hoy!!! estornuda libre y sin preocupaciones de contagiar al de a lado, eso es algo que no está mal visto, también si eres hombre puedes orinar en la calle sin ningún problema!!! También escupir en la vía pública es algo que todo buen hombre se precia de hacer bien en Corea así que ¡¡¡Viva la liberte!!!
  • Antes en Corea era de muy mala educación hablar, reír y hacer mucho ruido mientras comías, ahora es algo que ya se permite más.

Continuará...

domingo, 10 de octubre de 2010

EN PAZ (Espiritualidad)



Aprovechar la espiritualidad es de tí y tú sabes cómo la aprovechas. Yo, por ejemplo, vivo de la reflexión, sobre todo, de la reflexión propia; de lo que yo veo, analizo, hago, pero todo de mí, es decir, prestarse atención a sí mismo, porque de nada sirve fijarse en los otros cuando yo tengo la propia vida mía, es decir, me refiero a cultivarme antes a mí mismo, pues, con nadie tienes mayor compromiso de amor y atención que contigo mismo...


Descubrí, pues, que dándome atención a mí mismo, es cultivarse de lo que quiero y necesito en el ámbito del "amor", no del egoísmo como falta de conocimiento de sí a fin de cuentas.

"Hacerme caso a mí mismo es hacer caso a los demás" sobre todo, porque mi actitud repercute en mi relación con los demás...

Así, sí yo soy feliz conmigo mismo, estoy y me siento bien, y si me siento bien, voy a actuar bien y, por ende, llevarme con todos de la misma manera (bien)


Alejandro Huerta C.
"EN PAZ"


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;

mas no me prometiste tú sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
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Poemas de Amado Nervo