jueves, 14 de septiembre de 2017

El hombre y la mujer

El sexo débil


Tú, como el hombre, eres ser humano y “sientes”, pero lamentablemente desde tu morfología eres diferente e incompetente con él, físicamente hablando. Pero eso no debería importar tanto a fin de cuentas como ahora veremos.

No quiero decir con esto que haya cosas que no puedas igualar respecto al varón, sí puedes y de hecho lo has demostrado muy bien, lo haces pero más difícilmenteque supera tu cuerpo, porque tu pasión es más. Es aquí donde veo más completa a la mujer. Dios quiso que se complementasen. El varón es más fuerte físicamente hablando pero la verdadera fortaleza emocional la lleva la mujer. Hasta llega a manipular emocionalmente.

Además muchas actividades no son tus roles ni tan necesario pues, aunque han demostrado "ser muy capaces" ustedes tienen un espíritu tan grande

Tus fuerzas físicas son más limitadas, eres más pequeña generalmente y volátil. Te desgastas pronto porque tu cuerpo es especial, es decir, estás en constante evolución; te renuevas constantemente y no sin dolor sobre todo cada mes.

Son ustedes los seres del dolor, de la vida. Son las visionarias: de ahí tanto entusiasmo, proyectos, cariños, impulsos, sentimientos, motivaciones, sueños… No se pueden estar quietas ni un momento sin pensar en qué hacer en la vida: sea tejer; tocar guitarra; hacer pasteles, galletas; pintar, artesanías, cuidar plantas (cuidar la naturaleza); esmerarse por la comida que sea buena, son
creativas, terminar una carrera o capacitarse, enseñar… en fin, a eso le llamo la verdadera “pasión” por la vida, además que les gusta ser sorprendidas y sorprender ¿Por qué? porque les gusta AMAR. Porque ustedes son la jeringa que inyecta todo eso en emociones.

Si van al centro o algún otro lugar traen recuerdos, dulces o pan para los demás. Los varones nos da flojera cargar. Buscan básicamente “ser amadas” y lo dan todo, apuestan todo por el amor y se declaran débiles ante todo lo que lo contenga; son detallistas y les gustan los detalles. Son las guardianas y resguardadoras de este noble sentimiento. Es en este sentido que para ustedes las palabras no valen mucho más que los gestos o muestras de cariño aunque sean ilógicas, y hasta muchas veces que les mientan cuando no existen palabras correctas, o son desgarradoras para describir una realidad no tan grata, siempre y cuando se sientan amadas, acompañadas, apoyadas.

En fin, su espíritu es mucho más grande que su cuerpo después de todo. Y hasta esta aparente debilidad femenina es pretexto para “quererlas, cuidarlas más”, al menos en el orden de la creación es lo que Dios hubiera querido y quiere, contrario a que nos veamos como algo distinto, como rivales o extraños. En este sentido más que carencias o diferencias, hablamos de riqueza, de complementos.

Tu cuerpo tan frágil pero bello (desde que genera vida) resguarda los más bellos sentimientos del ser humano. 

Ustedes son el prototipo de los sentimientos humanos. Son, por decirlo de alguna manera, la fuente. No por nada y con razón se dice son “el sagrario del varón”, el pilar de una familia.
Tu cuerpo no aguanta mucho bajo el sol; no aguanta cargar cosas pesadas por mucho tiempo. No importa, para eso está el varón, es ahí que se crea el esfuerzo en conjunto; no te gusta caminar sola: instruyes, impulsas, motivas… buscas unidad; es limitado tu cuerpo porque no aguanta tomar mucha agua sin que después tengas que buscar un baño, y tampoco aguantas mucho tiempo esperando en la fila del mismo. Hasta en eso es muy sensible tu cuerpo femenino y delicado con cuidados especiales… quizá porque tienes que guardar espacio a los órganos que generan vida y que no tiene el varón. Pero sin embargo te gusta llevar un
litro de agua o grandes cajas de pan o pay que preparas con tu madre; o fruta en tuppers para compartirlo con tus amistades o pareja que disfrutarán en un café en una plática, una comida o un parque, aunque no puedas cargarlos. Eres, como el amor y Dios, ilógica. Siempre estás al pendiente de los demás, sobre todo de los que más amas. Ustedes son fuertes o sacan fuerzas precisamente de esa pasión por la vida; y muchas veces esa vida es representada por el esposo, los papás, los hijos y las amistades. Se preocupan por todos.

Tú, como mujer, valoras mucho la compañía, te cuesta más, en este sentido la soledad lo cual no quiere decir que no puedas lidiar con ella, pues muchas veces, muchas de las mujeres se
acostumbran a tal situación sin mucho problema porque, además, son autosuficientes y, de relaciones problemáticas, efímeras... prefieren mejor la tranquilidad de la soledad (por practicidad). De ahí la importancia de elegir muy bien la compañía. Les gusta socializar, la plática, compartir, convivir… Si una mujer no habla o comparte sentimientos está propensa a un infarto.

En este sentido lo quieren “todo o nada”; todo el cariño o mejor nada, sencillo pero esencial capricho femenino ¿Y me reprochas, a mí varón, que sea caprichoso? Yo creo que cuando amamos somos de alguna manera caprichosos: queremos amor


La mujer busca siempre más estabilidad, compañía… en el fondo; el varón difícilmente se hace consciente, y tanto es así que puede envejecer sin hacer nada en su vida más que vivir sólo el placer (efímero) con otra y otra, por eso es mujeriego muchas veces porque no se ama así mismo, no se conoce, no sabe lo que quiere y busca de brazo en brazo, mejor dicho, de cuerpo en cuerpo. Busca cariño pero no abre su corazón, todo lo limita al placer corpóreo que sólo es (o debería ser) parte y consecuencia de un amor más amplio que muchas veces ni se imagina y ni disfruta en su plenitud con la mujer.

La mujer puede hacer lo mismo pero va más allá (consciente o inconscientemente); siempre agradecerá quien vea por ella en el futuro, alguien que la alegre, acompañe, la quiera… hasta la vejez. Mira y ama más la vida, le duele la vida y apuesta por ella en el verdadero amor y aunque en un principio no lo haya visto o pedido así. Aquél que la respete, la haga respetar o vivir se llevará su corazón.

Pero lamentablemente su amor por la vida, la familia… es muchas veces también su arma de doble filo con el varón. También muchas de ellas se conforman y son manipuladas (cuando no hay verdadero amor). Son débiles porque en esa búsqueda de compañía, y muchas veces aparente estabilidad aunque el marido no les trate bien, por ejemplo, y por los hijos aguantan muchas cosas (¿Débiles?). El hombre lejos de valorar estas cosas se aprovecha. Por eso el dicho: “el hombre llega hasta donde la mujer quiere” tiene mucho de verdad. Tienen la batuta.

Hay mujeres egoístas también, cobardes y hasta flojas que, por darle la razón al marido al que no quieren perder permiten muchas atrocidades en sus familias incluyendo el machismo. Esa es una debilidad femenina y todo por no querer sentirse desamparadas o solas del varón o alguna estabilidad económica ignorando (o queriendo ignorar) que ellas tienen mucho poder. Pero estas son mujeres carentes desde su familia que buscan rasgos en su pareja que quizás, por ejemplo, no encontraron en sus padres.


Pero, más que flojas, cobardes, tontas, cómodas... diría más bien que representan muy bien la virtud de la esperanza, paciencia y la FE porque "esperan", siempre esperan; esperan pacientemente  cambios; siempre esperan lo mejor a veces muy ingenua y exageradamente llegando a pasar por tontas. En todo caso Dios también es "tonto" porque siempre nos cree y espera aún contra toda lógica humana. Dios no se cansa de esperar nuestro cambio ni de perdonarnos, de darnos las oportunidades necesarias para ello porque nos AMA. Así, no le importa el mal en el que estemos más que lo que podamos ser diferentes (mejores), cambiar. Todo esto no es posible sin amor y Dios nos ama siempre por eso no se cansa de esperarnos y esperar lo mejor de nosotros por más tonto que pudiera parecer. Porque el amor es persistente, paciente y esperanzador. Entonces, la mujer es la viva representación de este amor ¿Lo ven? Y el amor, el que ama nunca se equivoca; tarde que temprano hará el cambio, dejará su huella...



¿Entonces, quien es cobarde, flojo, cómodo, tonto... después de todo? 



El amor, Dios y la mujer son ilógicos en mucho a este mundo, no se apegan siempre a las reglas humanas en tanto no dignifiquen o generen cambios para bien. Estos tres son revolucionarios, rebeldes, contrarios... contra todo lo que no tenga amor. Son los eternos buscadores de tal sentimiento.

La mujer en todo caso es digna representante de todo ello y más con familia, no tan fácilmente cederá ante el mal, resguardará lo que ama y buscará lo mejor. En ella se representan muy bien algunos rasgos de Dios como ternura, comprensión, acogida calurosa, paciencia, enseñanza, sorpresa, amistad, apertura, lucha, alegría, entusiasmo... ¡la vida misma!


Los hombres deberíamos valorar tal compañía aunque, claro, hay excepciones como todo, pero generalmente esta es la esencia de las que yo llamo "las apasionadas" por la vida, por el amor. El amor CAMBIA LAS COSAS aunque la mayor de las veces con dolor.

La mujer


La mujer es todo un estuche de monerías y sacrificada. No tiene rango de error como el varón en la vida (sienten), es decir, tienen un sentido (dolor) más amplio de la VIDA. Ella siempre está y debe estar ahí (parece que le dice la vida) a un lado, velando, resguardando los sentidos, el amor; no puede titubear un poco o pestañear demasiado como el hombre. Más bien, ella como compañera, celadora, lo despierta (impulsa); no puede distraerse tan fácilmente o perder de vista la vida tan desobligada o irresponsablemente (sienten en su interior) y más si nació con menos posibilidades económicas. Es preocupada, pues. Casi siempre la mayoría de ellas tiene una exigencia en su corazón, en su vida, un objetivo o ideal de superación y se la toma más en serio que un varón, mejor dicho, le preocupa más.

El varón también pero generalmente éste tiene detrás una exigencia o inspiración femenina. Por más mala que se catalogue a una mujer tiene mucho que dar, tiene anhelos… pregúntaselo a una mujer cualquiera y verás cómo vuela. El problema son las circunstancias, los status, la sociedad cuando nos dejamos llevar o influenciar más que Dios y nuestros sueños.

No quiero decir que un varón no vea por su vida, se supere y haga algo pero, si se fijan, es por su familia que lleva esa exigencia sobre todo de su madre, de su novia (a la que quiere agradar) que, incluso aunque muchas veces no se lo exija, ella es la primera que quiere lo mejor de sus hijos y le agrada ver que se superen de alguna manera. Quieren lo mejor.

El sueño

La mujer es del varón porque, como vemos, ella es en relación a él desde el novio, el hijo, el marido, el padre al que muchas veces pide consejo y los da. Busca más que nada apoyo, fortaleza, aprecio, cariño, estabilidad. Es la niña de la casa, la bella flor del jardín amada, predilecta y por ello muy atendida y cuidada (así se quiere sentir) por el jardinero (el hombre que la cuida y su creador). Es ahí donde se siente avalada y sueña su futuro.

Pero es débil cuando, por no quedarse solas, aceptan cualquier varón pretendiendo que las avale o estabilice o le ajuste a otros intereses y necesidades superficiales; cuando tiene miedo a seguir buscando, no encontrar y quedarse sola, cuando sucumbe ante la comodidad y seguridades falsas como el dinero que muchas veces es más fuerte que el amor que, cuando se tuvo carencias en la familia, esto parece ser lo más adecuado aunque se sufra de más; cuando se cansó de seguir su proyecto e ideales, a menos que su ideal sea tener al hombre cualquiera mientras la estabilice o su ideal sea más fuerte que un hombre. Esto es fortaleza femenina y más aún humildad: cuando su profesión se complementa y adapta al varón que quiere y le quiere porque muchas veces ellas “hacen lo que les gusta” y pocas por “sobrevivir”. Todo esto en relación al hombre que, más que nada, las tiene que ayudar a "volar". De ahí la importancia de siempre fraguar nuevos proyectos. 

Desigualdad (egoísmo)

El hombre que con dinero tiene a esa mujer que “quiere” (superficialmente hablando como posesión) ha hecho de ella un objeto pero no de amor. O quizás sí la quiera ¿Pero ella? Hay desigualdad y ahí ella es la mujer abnegada que aguanta, que acepta, que avala realidades no tan trascendentes para su propia vida y esto repercute en su felicidad verdadera. Ella es débil, no ha hecho patente su amor como cualquier persona tiene derecho. Algún día se sentirá objeto si no trabajan por el amor verdadero de esposos y los unen otros intereses. Aquí es donde el hombre es amo y ella la esclava (si no se siente amada o no ama), donde habrá conflictos de infidelidad más fácilmente. Aunque puede también ser al revés.


Se trata, pues, de ser amos los dos, los reyes de la creación y, siendo reyes ambos, para cualquier circunstancia o decisión se toman en cuenta siempre opinión . Se respetan porque se aman y en ninguna de las dos partes se hace valer sólo lo que uno dice simplemente “porque quiere” lo cual sería egoísta y soberbio, y la soberbia no se contempla en el amor. Estos rasgos se dejan ver incluso mucho antes o en el noviazgo. 
El hombre y a mujer. Hermosas criaturas de Dios


El hombre es la más elevada de las criaturas, la mujer el más sublime de los IDEALES; el hombre es el CEREBRO, la mujer el CORAZÓN; el cerebro fabrica la luz, el corazón el AMOR; la luz FECUNDA, el amor RESUCITA (Impulsa); el hombre es FUERTE por la RAZÓN, la MUJER es invencible por las LÁGRIMAS; la razón CONVENCE, las lágrimas CONMUEVEN; el hombre es capaz de todo HEROÍSMO, la mujer de todos los MARTIRIOS; el heroísmo ennoblece, el martirio sublima; el hombre es un CÓDIGO, la mujer es un SAGRARIO; el código CORRIGE; el Evangelio PERFECCIONA; el hombre es un TEMPLO, la mujer es un SANTUARIO; ante el templo nos descubrimos, ante el santuario nos ARRODILLAMOS; el hombre PIENSA, la mujer SUEÑA; pensar es tener en el cráneo una larva, soñar es tener en la frente una AUREOLA; el hombre es un OCEANO, la mujer es un LAGO; el océano tiene la perla (más hermosa) que la adorna, el lago la POESÍA que deslumbra; el hombre es AGUILA que vuela, la mujer el RUISEÑOR que CANTA; Volar es dominar el espacio (Cielo); cantar es CONQUISTAR el alma. El hombre está donde termina la Tierra; la mujer donde comienza el CIELO.

viernes, 19 de mayo de 2017

La ley y la gracia

Reflexión de la Santa misa del jueves 18 de mayo.
Respecto a la ley y la gracia salvadora de Jesús.

La ley [humana] es importante pero NO SALVA. Si la ley salva es innecesaria la venida de Jesucristo y que el verbo se haga carne y que habite entre nosotros; sería un plus, un complemento cuando mucho. Pero no, Él es el camino, la verdad y la vida y por tanto nos ha traído la gratuidad, la gracia.
Creemos que por lo mismo que ellos nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús dice San Pedro.
Pensemos que para el judío la conversión es una plenitud; al gentil es entrar a otro universo realmente nuevo

¿Qué significa realmente Jesucristo?

Es esta palabra que tiene autoridad; la autoridad de Pedro, la autoridad de Santiago, la autoridad de Pablo, la autoridad de Bernabé; los acontecimientos. Lo más difícil es entrar en un corazón transformado: la circuncisión del corazón que pueden parecer palabritas pero nada son palabritas. Si se entiende el quid de la cuestión del misterio cristiano, los conceptos en nosotros son de una radicalidad profunda que puede ser tomado esto un poquito de cualquier manera cuando alguien no actúa ni procede en la rectitud naturalmente. O sea lo de la ley parece mucho más concreto, es mucho más tocable [más práctico, cómodo]; lo de la gracia es mucho más como etéreo [volátil] pero es más macizo que el pedernal cuando es llevado y vivido en la fe, en la autenticidad de la CONVERSION. Lo otro parece mucho más estable; nos movemos mucho mejor en leyes que en Espíritu pero lo que da tono y sentido es el ESPÍRITU que es lo que hace vivificar a la ley porque si no la ley mata, mata. Al hombre caído la ley le sirve por eso la ley le vino para que el hombre supiera que es un infractor necesitado de salvación; pone los límites de cual: ‘si pasas de aquí mueres’ pero NO SALVACristo salva por ser plenitud de la ley y de los profetas; es su persona: camino, verdad y vida… Para vivir en este amor y permanecer en este amor ¿Guardáis mis mandamientosdice Jesucristo, lo que os he enseñado; perdón, no los diez mandamientos (que sí). Jesucristo dice ‘mis mandamientos’ [donde el resalta el amor que da plenitud]; si guardáis mis mandamientos permaneceréis en mi amor; ninguna amenaza, ninguna, si no todo aquello que habéis visto… Por eso San Juan en su primera carta: ‘Lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos palpado os lo damos a CONOCER para que tengáis COMUNIÓN con nosotros que somos testigos…’ Estas palabras tienen una firmeza impresionante cuando hay este encuentrode fe, de amor que lleva a la alegría… ¡Que vuestra alegría llegue a la plenitud!”

-Tomado de Nazareth tv, Santa Misa diaria, jueves 18 de mayo de 2017. Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=7hgHOKutThw 

lunes, 18 de enero de 2016

Elogio

“Nada hay que apague tanto el entusiasmo que las críticas de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a cada persona la animación necesaria para que siga obrando con el mayor entusiasmo que le es posible. Por eso aprovecho todas las ocasiones que se presentan para felicitar a los otros, pero soy muy medido en reprocharles sus defectos. Cuando tengo que hacer una corrección la hago en privado y con las palabras más suaves que logro encontrar. Soy caluroso en mi aprobación y abundante en mis elogios.

…¿Pero qué es lo que hacemos las gentes ordinarias? Pues precisamente todo lo contrario. Si alguna cosa no nos gusta armamos semejante escándalo y criticamos con todo el mundo. Pero si algo queda bien hecho nos callamos el pico y nos volvemos mudos para elogiar y felicitar… El espíritu de crítica apaga los ánimos y disminuye el entusiasmo.

Aquí no se trata de que adulemos a nadie (hipócritamente). Esto
sería una farsa. Lo que recomendamos es que cada quien tenga generosidad en felicitar a quien se merece felicitación y en apreciar lo bueno que hacen los demás… La sincera felicitación sale del corazón y aumenta el verdadero amor y es altruista y generosa.
La adulación la puede emplear cualquier hipócrita que no sabe amar y no busca sino explotar a los demás. En cambio la verdadera felicitación proviene del aprecio que sentimos de la otra persona.


Pasamos el 95 por ciento de nuestro tiempo pensando en nosotros mismos. Pero si empleamos el otro 5 por ciento en pensar en las cualidades de los otros y en lo bueno  que han hecho, veremos que la felicitación brotará espontáneamente de nuestros labios. Si no felicitamos más puede ser porque no dedicamos el debido tiempo a pensar en lo bueno que hacen los otros. Emerson, el filósofo, repetía, “Todo ser humano es superior a mí en algún sentido, y de cada cual tengo que aprender”. ¿Pensamos en eso de vez en cuando?... pensemos un poco más en las buenas cualidades del prójimo...

Si te gustó el artículo y quieres reflexionar más comenta o mándame tus sugerencias a: alex18225gm@gmail.com

¡Tengas bonito día!!


viernes, 18 de diciembre de 2015

Entre el combate y la Esperanza

Alienación y realidad
Una breve reflexión sobre el verdadero sentido que María debe de significar en nuestras vidas...

Todo lo que no se abre es egoísmo

Muchos buscan imágenes y cuadros que tocar y besar en lugar de signos que despierten la fe y conduzcan al amor. Quieren conseguir algo o agradecer un favor. A veces tenemos la impresión de estar asistiendo a una operación de compraventa. Se cumple lo que decían los romanos: "do ut des", te doy para que me des. De ahí se origina la expresión "pagar mandas". El verbo pagar encierra el concepto de compra-venta.

Es evidente que todo esto es una adulteración de la finalidad por la cual Jesucristo nos entregó una Madre. En lugar de ser la Madre que engendra en nosotros a Jesucristo, queremos transformarla muchas veces en economista que solucione los reveses económicos, en el médico que sana las enfermedades incurables, en la mujer mágica que tiene la fórmula secreta para todos los imposibles.

Otras acuden por curiosidad, superstición y fascinación. Sin darse cuenta que pueden fomentar instintos religiosos en lugar de fe.

Hay quienes colocan a María tan alta y tan lejos, que la transforman en una semidiosa deshumanizada.

"Esta criatura 'bendita entre todas las mujeres' fue en esta tierra humilde mujer, implicada en las condiciones de privación, de trabajo, de opresión, de incertidumbre del mañana, que son las de un país subdesarrollado. 
María debía no solamente lavar o arreglar la ropa, sino coserla; no solamente coserla, sino primeramente hilarla.
Debía no solamente hacer el pan, sino también moler el grano y, sin duda, cortar leña para las necesidades del hogar, como lo hacen todavía las mujeres de Nazaret.
La Madre de Dios no fue reina como las de la tierra, sino esposa y madre de obreros. No fue rica sino pobre.
Era necesario que la Theotokos fuese la madre de un condenado a muerte, bajo la triple presión de la hostilidad popular, de la autoridad religiosa y de la autoridad civil
de su país. Era necesario que compartiera con Él la condición laboriosa y oprimida, que fue la de las masas de los hombres que había que redimir, 'los que trabajan y están cargados'".

María no es soberana sino servidora. No es meta sino camino. No es semidiosa sino la Pobre de Dios. No es todopoderosa sino intercesora. Es, por encima de todo, la Madre que sigue dando a luz a Jesucristo en nosotros.

Nuestro destino materno

El significado profundo de la maternidad espiritual consiste, repetimos, en que María sea de nuevo Madre de Jesucristo en nosotros. Toda madre gesta y da a luz. La Madre de Cristo gesta y da a luz a Cristo. Maternidad espiritual significa que María gesta a Cristo y lo da a luz en nosotros  y a través de nosotros.

En una palabra, nacimiento de Cristo significa que nosotros encarnamos y "damos a luz" -transparentamos- al Cristo existencial... tal como en su existencia terrenal sintió, actuó y vivió. Jesucristo -la Iglesia- nace y crece en la medida en que los sentimientos y comportamientos, reacciones, y estilo de Cristo aparecen a través de nuestra vida.


En la medida en que nosotros encarnamos la conducta y actitudes de Cristo, el Cristo Total avanza hacia su plenitud. Es sobre todo nuestra vida más que con nuestras instituciones como impulsamos a Cristo a un crecimiento constante. Porque Dios no nos llamó desde la eternidad principalmente para transformar el mundo con la eficacia y la organización, sino "para ser conformes a la figura de su Hijo" (Rom 8,29).

María dará a luz a Cristo en nosotros en la medida en que nosotros seamos sensibles, como Cristo, por todos los necesitados de este mundo; en la medida en que vivamos como aquél Cristo que se compadecía y se identificaba con la desgracia ajena, que no podía contemplar una aflicción sin conmoverse, que dejaba de comer o de descansar para poder atender a un enfermo, que no sólo se emocionaba sino que solucionaba... la Madre es aquella que debe ayudarnos a encarnar a ese Cristo vivo sufriendo con los que sufren, a fin de vivir nosotros "para" los demás y no "para" nosotros mismos.

viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Riqueza o pobreza?

Todas las personas (ricas y pobres) tienen necesidad de Dios (o un ser supremo) pues sabemos de antemano que somos finitos, frágiles… y que hay “algo más” de lo que vemos con los ojos materiales; muchas veces apetecible y hermosa a la vista... Esto en apariencia podría indicar prosperidad y bienestar en muchos aspectos. Puede ser. 

Pero aún así hay algo en común que tenemos todos por el sólo hecho de ser personas, y este es que sentimos (amamos) y tendemos y nos movemos siempre en base a este sentimiento; amar y sentirnos amados es la mayor riqueza que el hombre y mujer  puedan experimentar. 

Al menos a esta ley estamos sujetos si queremos alcanzar una felicidad en verdad plena e independientemente de las posesiones materiales. Esto va de la mano con la soledad pues nadie puede vivir solo. De ahí que, podrás tener mil lujos, pero sin alguien con quien compartir y que, a fin de cuentas, podría implicar toda tu felicidad actual, así como un niño con muchos juguetes jugando con otro amigo; de nada valdrían sus juguetes por sí solos, pronto se aburriría.

En esto de poseer, aunque existen familias "felices", no existe garantía de que así lo sean todas, puesto que también en una familia carente (y aún con más razón) se ven familias plenas (y no quiero decir con ello que deseen en principio estar así y que así deban estar cuando en lo mínimo toda persona debe tener lo necesario para su desarrollo digno como persona). Parece ser, sin embargo, que este ámbito es más propicio para la fe; pues las mismas carencias y dificultades foguean al corazón humano y lo invitan a, con mayor razón, creer y cultivarla; tener la confianza en un ser supremo que lo ayude, a disfrutar y valorar más de la compañía de los demás... 

"...Pero ella en su pobreza, ha puesto cuanto tenía para vivir" (Lc 21, 4)
Aunque, por otro lado, también se puede hablar de una fe inmadura provocada por las mismas necesidades que te obligan a creer en alguien para que te saque adelante; ahí donde no ves salida. Una fe así, provocada por la necesidad más que por el amor, consecuencia de un previo acercamiento o experiencia con Dios pues, “nadie ama lo que no conoce”, puede muchas veces llevarnos a una fe engañosa o light que, en la medida de que me sienta respondido por Dios seguiré "con él" pero en realidad no confía plenamente. Se trata, por así decirlo, de un amor interesado.
Y en esto se puede caer, sin embargo, en ambas partes. Muchas de las veces se trata de una fe no razonada. Esto implica mayor estudio (acercamiento) respecto a lo que se ama. Claro, sin despreciar que existan personas que con el sólo hecho de creer meramente sentimental, sea mejor persona; y viceversa: que una persona que la razona sea incapaz de actuar: "nadie se compadece mejor del hambriento que quien la ha padecido". 
Lo que aquí destaco es que, razonando nuestra fe tenemos más herramientas pero, también, de nada sirve si no la practicamos: en la medida de mi acción está mi amor (¿por qué se hace lo que se hace, si se hace?).


Aquí cabe destacar la distinción entre un amor propio y uno más universal que abarque a todos sin distinción sólo por el hecho de (saber) amar.

Así, Dios radica en todo corazón que lo quiera acoger sin distinción de razas y nación. Para él todos son hijos muy amados. El problema es cuando buscamos fuera de él (muchas veces de manera egoísta) la “supuesta” felicidad. Cuando ponemos nuestras fuerzas, nuestro corazón en cosas que no son precisamente Dios y que nos dan quizás placer y una aparente felicidad, pero felicidad efímera, que pasa y que muchas veces también traen desgracias cuando hay ambición o malas administraciones. Ahí es donde radica la verdadera miseria humana (interior).

Sobre las pertenencias materiales

No digo que no se pueda “tener” siempre algo mejor materialmente hablando y que se pueda disfrutar para el futuro ya que muchas veces se trabaja para ello y se busca formar un patrimonio para los hijos, otros parientes, amigos e, incluso, a personas ajenas a nuestra
familia cuando, por ejemplo, se ejercen obras de caridad y mejor bienestar para las personas necesitadas en algo… lo que digo es que no debemos aferrarnos o poner nuestra entrega a las cosas materiales más que en Dios o lo que verdaderamente sirve y aprovecha a nuestra alma. Un día Jesús, discutiendo con los fariseos (estrictos observantes de la ley) cuando, por ley no podía siquiera curar en día sábado, les dijo: "El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado" (Mc 2, 27-28). Así mismo con las cosas nos diría: "las cosas se hicieron para el hombre, no el hombre para las cosas, incluido el dinero y, al cual, le damos el carácter esencial prácticamente  en todo al igual que el poder que viene de la mano del dinero. Debemos entender, antes que nada que, aún estas cosas son medios no fines, es decir, no es a lo que aspiramos estrictamente hablando; hay algo más y puedes ser feliz aún sin ello. 

Parafraseando al Papa recientemente en su visita a Cuba, comento: Los bienes materiales sí, son necesarios y es una obligación administrarlos, pero cuando éstos entran al corazón, ya perdimos.

Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos
Las cosas se disfrutan mejor compartiéndolas y en eso radica ya parte de la felicidad pues, quien no sabe compartir lo que tiene, es en realidad un pobre y quizás lo que tiene no lo valora o no se lo ha ganado con amor al trabajo y de manera honesta, es decir, en aras a algo mejor, por ejemplo, quizás para formar un patrimonio para los hijos, papás… donde lo que realmente lo impulsa es un espíritu bueno; o trabajar para  ser alguien en aras a prestar un servicio a los demás con su profesión más que a explotar o servirse de él. ¿Entiendes? Todo lo mejor que deseemos debe estar siempre motivado por el factor amor que no desea nada mal a nada ni nadie; que busca compartir y unificar.


Pero cuando somos egoístas ahí está el problema porque desaparece de la mira mi hermano y sus necesidades y es entonces que lo único que importa son sólo mis problemas o necesidades.

Pobre que llega a tener

Dice un dicho popular: “el que no tiene y llega a tener loco se quiere volver”.

Lamentablemente he visto en el transcurso de mi vida, sobre todo
en el estatus medio bajo (con sus honrosas excepciones por supuesto) esta lamentable situación: hay personas que una vez carecieron de mucho materialmente hablando y, el día que se le
llega la oportunidad de tener un poco más o estabilizar su vida, quizás con un ingreso más alto de lo que antes acostumbraba ganar mediante un trabajo más digno o estable… comienza a marearse,
es decir, se olvida de lo que fue y, lejos de ayudar a su prójimo, lo pisotea; no se compadece ni ayuda, sin llegar tampoco, y claro, al extremos del subsidiarismo. Es necesario ver siempre y en todo ámbito al otro como otro yo (igual), que no estoy vivo y buscar con él un futuro más digno. A veces la misma pobreza material es provocada por nuestra pobreza de espíritu que no es otra cosa que incapacidad de amar; de vernos como enemigos más que como hermanos, y por ello de unirnos para resolver problemas. Pero debemos comenzar por el acercamiento (conocimiento) al otro; la verdad, muchas veces no nos conocemos (y ni nos interesa), he aquí uno de los peores males en nuestra comunidad.


Pero esto mismo suele suceder entre los que más tienen, ya que también, así como hay de pobres a pobres, también hay de ricos a ricos; de los que valoran lo que tienen, y de los que sólo obtienen por obtener para enriquecerse cada día más (razón de las injusticias). 

En este sentido cabe la pregunta ¿Para qué? Si muchas veces ni se disfruta y se vuelve un círculo vicioso ya que no le llena lo que tiene (porque no lo sabe valorar –quizás porque no le cuesta o se lo gana honesta y duramente-), quiere más pensando que esto le llenará y, en su afán por conseguirlo atropella a los demás. Se estresa, se amarga… en fin, no es eso felicidad y hasta llega a enfermarse corporalmente.
¿Es esa la felicidad que le dieron sus bienes materiales? ¿Es eso lo que Jesús quiere si hablamos de que creemos en un Dios de vida? ¿A caso esa situación generó vida comenzando por el mismo poseedor de tales bienes?

Por otro lado, existen ricos y no tan ricos que saben vivir, compartir de lo que tienen, y no sólo en lo que material se refiere sino, además, dan tiempo y entrega en algún proyecto con beneficio a algo y no precisamente personal. Prestan servicio.

Riqueza radica en el corazón más que en las pertenencias

Con todo esto, por citar algunos ejemplos, pienso que la mayor riqueza (y quizás principal) radica en el corazón del hombre, en su educación y bien valorado espíritu que, por supuesto, comienza desde la familia, principal empresa de adquisición de valores.