lunes, 1 de enero de 2018

Soy grande



Yo soy grande, para eso nací. No dependo de los demás más que de mí mismo.

Me quiero, me estimo. Camino y barreras derribo, porque, después de todo, como dije, soy para mí mismo, y no, no es egoísmo, al contrario, es conocimiento y reconocimiento de lo que valgo y soy ante los demás. No se trata de "aparentar" sino de "vivir"; vivir lo que yo decido, lo que yo quiero y determino. Porque sí se puede. Mi principal obstáculo como el de muchos otros que me pudiera eliminar (si me dejo), aquellos vicios que no nos dejan avanzar, serían, precisamente, lo que a tu mente te han vendido: "que no puedes", o que difícilmente avanzarás sólo porque ellos no se esforzaron, porque no lo lograron, mejor dicho, porque no dieron lo mejor de sí mismos, porque, más que "poder", "no quisieron". Pero de que se puede, se puede.

No le dejemos todo a Dios, él es tan sólo una parte de nuestro camino, es nuestro ánimo, esperanza, el buen amigo. Pero la victoria, lo que tú quieras sólo tú lo lograrás "si tú quieres", está en tus manos, tú eres "tu destino".

No le hagas caso a la gente que en su mayoría guarda un pesimismo. Sí, es eso: un peso, y por eso avanzar "no pueden". Porque se quedaron allí "cómodos" en sus seguridades muchos de ellos soltando sus sueños (yo aún tengo los míos) por sólo cosas materiales; porque, déjame decirte que todos tenemos, o tuvimos (para los que no quisieron ya luchar) sueños que alimentar y por ellos luchar, pero nos dejamos guiar por lo que vemos, abandonando lo esencial que no siempre es lo que vemos o no ven los demás, como la esperanza, el aliento, la lucha, la pasión por llegar a "ser alguien", el amor… pero, como digo, no precisamente "para los demás" más que para sí mismo; porque tú quieres (luchar) algo alcanzar para ti, aquello que te hará feliz, que te costará pero, por ello, con mayor entusiasmo y orgullo poder decirlo: ¡lo logré! "esto es mío", sólo mío y nadie me lo podrá quitar. ¡Esto es mío y de nadie más!

Pregúntate qué quieres y lucha aún por tus sueños, quizá muchos de ellos aún los puedas lograr pero sí no, no te preocupes...

Mejor sí, ¡preocúpate!, porque siempre hay un sueño, aunque sea pequeño que, por pequeño, pueda ser el peldaño de otros sueños más grandes que en el futuro pudieras alcanzar.



¿Qué quieres? o ¿Piensas quedarte mirando ahí sentado recolectando o buscando sólo dinero, cosas materiales... mientras ves a los triunfadores pasar; a los felices que luchan, se caen, pero que viven la vida y hasta ni tiempo tienen de "criticar" o envidiar a los demás? pregúntate en esta vida y, aún con los años que tienes ¿Qué quieres? y lucha por ello que, el hacerlo, precisamente te hará más humano, con mayor entusiasmo, más fuerte y, si puedes, de paso, a la gente "ayudar". Ayúdate, pues, primero a ti mismo; sé valiente, sacrificate por ti y los demás que el amor eso es: sacrificio y los demás "lo verán".

jueves, 28 de diciembre de 2017

GUSTAR ¿Es amor?

Si una persona es encantadora no hace falta que nadie le diga: amen a esa persona. Todo el mundo la amará instintivamente. Sus cualidades son como un imán que cautiva y arrastra las fuerzas adhesivas de las personas que las rodean. Amar al amable, ¿Qué novedad tiene? Lo raro sería no amarlo.

En el amar de los amigos, ¿En qué grado existe el verdadero amor? En el amor que llaman sexual o erótico, ¿En qué dosis están el amor propiamente tal, o la búsqueda de SI MISMO bajo el signo del interés o del PLACER? El amor OBLATIVO es precisamente aquel que pone en movimiento energías “amadoras” allá donde no existen polos de ATRACCIÓN.

Tengo la impresión de que mucha gente confunde “GUSTAR” con “AMAR”. Creen que todo lo que gustan, aman.

Traslademos o dicho a nuestra persona.

Si usted tiene una espléndida figura física, seguramente la amará. Pero ¿Será amor? Probablemente existe una simbiosis entre usted y su figura. En el fondo, puede decir: YO SOY MI FIGURA.

Si tiene una memoria brillante o una simpatía irradiante, seguramente las va a amar. ¿Amar qué? ¿Su cualidad o su persona? Normalmente no existe amor ni odio, rechazo ni acogida de mi persona, sino de las PARTES de mi persona.

Usted no va a tener problemas en aceptar y amar lo que hay de AGRADABLE en su persona. Sus problemas comenzarán cuando usted se encuentre con aquellos aspectos de su persona que no le
GUSTAN. Ahí comienzan los RECHAZOS.

Estoy de acuerdo con la afirmación psicoanalítica, en el sentido de que, toda actitud y conducta necesitan, como impulso, un motivo de PLACER. Si yo soy contrahecho o melancólico, por nacimiento, ¿Por cuál motivo voy a PERDONARME o ACEPTARME? Humanamente será difícil aceptar la TRISTEZA agresiva contra mí mismo, a modo de reacción.

¿Cuál podría ser, en este caso, el MOTIVO o “estímulo de PLACER” por el que tomo la actitud interior de asumir con PAZ la realidad tan desagradable, que forma parte de mi PERSONA? Caben dos reacciones: una actitud fatalista o estoica, como la de aquel que dice: esta es la realidad DURA y FRÍA; no hay más salida que eliminarme de la vida o soportarlo todo FRIAMENTE. ¿Qué se consigue con LLORAR?

La otra ACTITUD es una visión de FE: para Dios, nada es IMPOSIBLE. Todo depende de su voluntad; él lo quiere o lo permite. En sus manos me entrego con PAZ, y entrego todo lo que NO PUEDO CAMBIAR.

lunes, 13 de noviembre de 2017



PALABRA MÁGICA Y EQUIVOCA

Es obvio: la piedra angular sobre la que se edifica el matrimonio es el amor.

Pero como el amor es el término más manipulado del diccionario, se lo ha revestido a lo largo de los siglos con las connotaciones más variadas y exóticas. Hay quienes lo han definido como emoción, energía, vibración, pasión, ideal...

Lo que se VIVE no se DEFINE.

Tiene mil significados, se viste de mil colores, confunde como enigma, fascina com una sirena.

ALEGORÍAS

Amar es franquear las fronteras que se levantan entre el sueño y la realidad.

Amar es comprobar cóm, ¡por fin!, cae desmayada la sombra de la soledad.

Amar es sorprender sueños imposibles en unos ojos, sueños que a la postre nos conducirán más allá de todas las sorpresas.

Amar es recorrer un desierto a lo largo de un día y, al atardecer, encontrarse bajo la arena con la llave dorada de los ensueños.

Amar es descubrir el secreto que guardan las semillas debajo de la nieve.

Amar es despertar una mañana y descifrar por primera vez las escritura que las golondrinas tejen con sus vuelos. Parece magia.

Aprender a VIVIR es aprender a AMAR, porque sólo quien AMA VIVE.

Si el sol se apagara, la tierra sería oscuridad absoluta. Si el amor expirara, el matrimonio, y la vida misma sería tedio absoluto.

Cuando el sol del amor brilla en los espacios conyugales, la vida es un milagro perpetuo, una rosa en la mano una canción en los labios, una melodía caída de las estrellas, un prodigio de gracia y encantamiento general.

El amor no tiene razones ni da explicaciones. Entra en la casa sin PREVIO AVISO; y, sin pedir DISCULPAS, rompe esquemas, quema viejos estandartes, reduce a cenizas a venerados ideales, altera criterios, sacude estanterías y suelta al viento jeraquía de valores.

RADIOGRAFÍA

El amor es una ENERGÍA que devora las DISTANCIAS que se abren entre un ser humano y otro y los unifica, superando así el VACÍO AFECTIVO y la SOLEDAD EXISTENCIAL.

El amor auténtico se fija en la persona misma y no en su envoltorio.

Si se ama a una persona por su posición social o su apellido, es un amor adulterado.

Un amor que se originó al impulso de una anatomía espléndida o de una SEDUCTORA mirada puede congelarse al primer golpe el cierzo. Era un sentimiento EFÍMERO.

El amor que nace motivado por factores EXTERIORES es un egoísmo camuflado. Más aún, podemos asegurar que el verdadero amor no deja de tener su carácter irracional, esto es, no tiene razones para amar. El amor nace ESPONTÁNEAMENTE, sin un porqué.

Así como una joya no se estima por el precioso ESTUCHE que la contiene sino por su belleza intrínseca, así, en el verdadero amor, la persona es amada por SER quien ES.

El amor con harta frecuencia se parece a un CAPRICHO. A menudo en sus JUEGOS no entran LA BELLEZA, el TALENTO o el MÉRITO. Surge sorpresivamente en el lugar y momento menos pensado sin poder EXPLICAR los motivos.

Es tan extraña esta criatura del amor, que no se la puede ocultar en caso de existir, y, si no existe, es imposible fingirla.

El amor, blindado de PAZ, puede contra el PODER, contra la RAZÓN, contra el HONOR; y es capaz de responder con dulzura a la amargura de las violencias, de los golpes y temores.

El amor nunca pide, siempre DA. Una sola pena le embarga: no poder DAR MÁS. La SEÑAL inconfundible del amor no es la PASIÓN ARDIENTE sino la dedicación a base de pequeños pormenos diarios. [El amor se cultiva a diario con detalles].

Amar es la capacidad de sentir PREOCUPACIÓN, RESPONSABILIDAD, RESPETO y COMPRENSIÓN hacia la otra persona en las diferentes emergencias de cada jornada.

Dice el Talmud:

"E HIERRO es fuerte, pero el fuego lo derrite [el agua lo corroe].

El FUEGO es fuerte, pero el agua lo apaga.

El HOMBRE es fuerte, pero los temores lo DEPRIMEN.

El TEMOR es fuerte, pero el sueño lo diluye. SÓLO EL AMOR SOBREVIVE A TODO".

lunes, 30 de octubre de 2017

El amor del Padre

La Iglesia vive entre pecadores y está conformada por ellos, sin embargo, ésta no debe imitar el pecado más que dar testimonio; debe vencer el mal “a fuerza de bien” (Rom 12,21) pues no puede santificarse allá donde “no hay más necesidad”: entre los justos, al menos no tanta. Estamos “en el mundo” pero no somos de él. Venimos a implantar un nuevo reino: el reino del AMOR esencialmente.

¿Qué quiero decir con todo esto que de alguna manera ya hemos escuchado alguna vez?

Quiero, esencialmente, rescatar este rasgo que se me hace algo muy importante y primordial para la vida, no sólo de los consagrados, sino de todo aquél que se declare cristiano, más aun, católico.

Ahora más que nunca se hace más necesaria esta entrega, esta presencia, este gesto, este testimonio que quiere y necesita mucho la gente ver comenzando desde el mismo seno “familiar” de la Iglesia. Se trata, nada más y nada menos de esta “gran virtud”: La MISERICORDIA. Y digo esta “gran virtud” porque no cualquiera es capaz sólo aquél que lo “ha experimentado”, pero quien sea capaz de aplicarla siempre que pueda, verá sus grandes beneficios, sus muchas conversiones porque se trata más que nada de un “testimonio” de amor desde la propia vida pues somos (o deberíamos) ser ejemplo e imitación de Dios Padre amoroso; de un padre incluyente más que excluyente.

El mundo sufre por el pecado sí, pero ¿qué peor pecado que la Indiferencia, el rechazo del hermano que en su momento no se siente identificado con él? ¿Quién es peor, el orgulloso o el pecador? Todos somos pecadores pero el peor pecado es el desamor (Lc 18, 9-14).

Así, en la misericordia (amor) de Dios, las caídas (el pecado -que de hecho muchas de ellas no pudiéramos evitar por diversas circunstancias-), no deberían “doler” tanto cuando se está ante un Dios Padre “todo amor” e, imitando su ejemplo, no deberían doler cuando se está ante una comunidad solidaria, servicial, respetuosa, comprensiva, atenta a las necesidades de los demás… en pocas palabras, aquella que AMA; acoge más que critica y excluye.

¿Qué peor miseria o pecado que la incomprensión del otro? Peor pecador es aquél que “no tiene amor”. El amor que genera siempre “acogida” más que rechazo, lo dice TODO. Desde nuestra actitud se revela nuestra entrega (amor): “Tenían un solo corazón y una sola alma”. Hasta los paganos decían: Mira cómo se aman (acogen). Este es el elogio mayor que puede recibir una comunidad cristiana. (Hech 4,32-37)

“Señor, <<¿Cuántas veces debo perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?>> Le respondió Jesús: <> (Mt 18,21).

Y no se trata de “ser barcos” más que de generar actitudes de cambio mediante el amor; se trata de “aprender” en la vida, de tener la capacidad y humildad para “aceptar” lo que se ha fallado; de ser con ello más fuertes, amorosos y comprensivos. Esta es la recompensa de Dios: "Rápido. Traigan el mejor traje y vístanle [...] traigan el becerro más gordo, comamos y celebremos" (Lc 15, 22-23). De ahí que, nadie comprende mejor al hambriento que quien lo ha padecido; ni nadie sabrá lo grandioso del amor del Padre con más energía que aquél “que ha experimentado tal amor (acogida)” o, como el mismo San Agustín, pecador por excelencia, llegó a manifestar un día: “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, precisamente porque sabía (el pecador) “que no lo merecía” y, aun así, recibió tal gracia ¿Qué más grande amor que éste? ¿Aprenderemos algún día a amar (acoger) nosotros de igual manera? Sólo los (que se sienten) amados aman en plenitud y éstos serán más precisamente aquellos que estén “más cerca” del amor de Dios.



Sólo se demuestra perdón a aquél que demuestra verdadero “arrepentimiento (aprendizaje) de corazón”. Pero aun así, el Padre no se cansa de “esperar” (acoger, abrazar) nunca cual una madre con su hijo simple y sencillamente por ser éste su hijo (a). 


Continuará...
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sábado, 14 de octubre de 2017

La muerte


La muerte es una gran farsante porque no es cierto que mata la vida, sólo mata LOS INSTANTES; instantes de convivir, tocar guitarra, sonreír, cocinar, bordar, acariciar, plantar (cuidar y apreciar la naturaleza), cantar, bailar, estudiar, ORAR, tomar vino, escribir o leer algo en aras al amor, jugar y aprender cosas nuevas, tomarse una cerveza o hablar con un amigo, escaparse de vez en cuando de lo cotidiano, arriesgarse, ayudar, aconsejar, comer una crepa, una pizza; en fin, disfrutar la vida. La muerte está, pues, en cada uno de estos instantes “no vividos”.

La muerte es una gran farsante porque no es cierto que quita la vida. La vida pasa como antorcha encendida de mano en mano, de hombre en hombre.

¡Miles de años y míranos! ¡Aquí seguimos! La muerte sólo puede matar, pues, instantes valiosos que pudimos vivir y no vivimos para ser FELIZ.

“El amor es PACIENTE, es SERVICIAL, no es ENVIDIOSO ni busca APARENTAR, no es ORGULLOSO ni actúa con BAJEZA, no busca su INTERES, no ser IRRITA, sino que deja atrás las ofensas y las PERDONA, nunca se alegra de la INJUSTICIA y siempre se alegra de la VERDAD. Todo lo AGUANTA, todo lo CREE, todo lo ESPERA, todo lo SOPORTA.” (1 Cor 13,4)

El tiempo

El tiempo es aliado en la vida del hombre así como una amenaza aparente; pero mejor digamos: el tiempo es relativo según cómo amamos; es amenaza aparente y engañosa (para los que no aman verdaderamente) porque quiere apresurar al amor, y gracias al tiempo muchos “amores” (vagos) se han disuelto, amores entre comillas porque al verdadero amor no le asusta el tiempo.

Para el amor el tiempo simplemente NO EXISTE, mejor dicho, se detiene, porque cuando el amor entra a escena en el corazón de un chico, de una chica, no les cuesta ESPERAR horas incluso bajo la lluvia o el mal tiempo por su amada, amado, y cuando están juntos el tiempo pasa muy rápido. Se siente el AMOR ETERNO.


El tiempo, en todo caso, está a merced del amor verdadero. Porque es en el amor en que todo COBRA SENTIDO, la vida cobra sentido y es entonces ahí que amando no se pierde verdaderamente el tiempo. Porque nuestra misión principal en la vida es esa: la del amor; es lo que buscamos, lo que mucho anhelamos, por lo que vivimos, luchamos, lo que da sentido al “vivir”, a nuestra existencia.

Por eso dejamos de hacer muchas cosas que creemos importantes al momento (aunque lo son) por darle más tiempo al amor cuando lo creemos encontrar.

Al amor, pues, no le asusta el tiempo e, incluso, le desafía. Ahí tienes a esa estudiante que, con su infinidad de tareas se pone a bordar, dibujar, armar una libreta con su poco presupuesto (entrega), entusiasmo y creatividad, ponerle frases para decirle lo que siente para su amado aunque se esté muriendo de cansancio a deshoras de la noche simplemente porque el tiempo le presiona diciendo: “ya es hora” ¿Hora de qué? (responde la chica) –pues de lo que sigue (replica el tiempo) -¿Y qué sigue? “Sé lo que sigue” (dice ella en su conciencia), pero le estoy dando tiempo al amor. Le estoy dando sentido a mi vida sin la cual no tendría mucho caso hacer lo que estoy haciendo, es decir, lo que sigue: “vivir” por vivir; “hacer” por hacer; “trabajar” por trabajar; “estudiar” por estudiar…

La vida, pues, no es PRISA precisamente; no es sólo una carrera, no es un puesto, no es sólo ganarse la vida económicamente hablando. La vida es aquello por lo que se hacen las cosas, el sentido que yo le dé, y éste es esencialmente está en donde encuentre el amor, ahí me detendré un poco más siempre. “Es bueno disfrutar el paisaje en nuestro camino de la vida y no correr de prisa a lo que creemos es nuestro destino”.

“La mejor manera de perderse es saber a dónde vamos” –Anthony de Mello.

Gracias por “Darle tiempo al amor", por detenerte un poco más de lo normal, por sacrificar tu tiempo que apenas alcanzaba para descansar tu cuerpo o para tus otras labores también muy necesarias para tu vida. Pero ya ves, el amor es siempre CAPRICHOSO e IMPERTINENTE, exige y reclama siempre TIEMPO porque es a través del tiempo que se forjan y REFUERZAN muchas cosas. Para el amor el tiempo siempre es necesario para darle sentido a la vida. Entre más tiempo le des al amor (Dios), más sentido tendrás.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La paradoja de nuestro tiempo

La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que

hemos construido edificios más altos pero temperamentos más cortos, avenidas más anchas pero puntos de vista más angostos

Gastamos más y tenemos menos, compramos más y disfrutamos menos

Tenemos casas más grandes y hogares más pequeños, más comodidades pero menos tiempo.

Tomamos en exceso, fumamos en exceso, gastamos imprudencia, reimos poco, manejamos rápido, nos enojamos, nos desvelamos, nos levantamos cansados.

Vemos demasiada televisión, leemos demasiado poco y rara vez rezamos.

Nuestras pertenencias se han multiplicado pero hemos reducido nuestros valores, hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado seguido.

Hemos aprendido a ganarnos la vida pero no a vivirla, hemos añadido años pero no vida a los años.

Hemos ido a la luna de ida y regreso pero se nos complica cruzar la calle para saludar a nuestro vecino.

Hemos conquistado el espacio exterior pero no nuestro espacio interior.

Hemos hecho cosas más grandes pero no cosas mejores, 

hemos limpiado nuestro aire pero hemos contaminado nuestras almas;

hemos conquistado el átomo pero no hemos conquistado nuestros prejuicios.

Escribimos más y aprendemos menos, planeamos más y logramos menos, 

hemos aprendido a apurarnos pero no a esperar.

Hemos construido computadoras para guardar más información, para producir más copias que nunca pero ahora nos comunicamos menos que nunca.

Estos son los tiempos de la comida rápida, de la digestión lenta, de los hombres grandes pero personalidades pequeñas, de las grandes ganancias pero de las relaciones vacías.

Estos son los tiempos de los dobles ingresos pero cuando más divorcios hay; casas más elegantes pero más hogares rotos.

Estos son los tiempos de los viajes rápidos de los pañales desechables, de la moral descartable, de las noches de placer, de los cuerpos con sobrepeso y de las pastillas que hacen todo desde alegrarnos, calmarnos y hasta matarnos.

Es un tiempo cuando vemos mucho en el aparador pero muy poco en las bodegas y almacenes.

Un tiempo donde la tecnología nos puede traer una carta y en donde el tiempo que podemos escoger para compartir nuestro punto de vista sólo permanece en apretar el botón de borrar.

Recuerden pasar más tiempo con sus seres queridos porque ellos no van a estar aquí para siempre.

Recuerden siempre decir una palabra de aliento a todos aquellos que nos admiran porque recuerden que esa pequeña personita pronto va a crecer y se va a ir de nuestro lado.

Recuerden darle un cariñoso abrazo a la persona que tienen junto porque ese es el único tesoro que ustedes pueden dar de su corazón y eso no cuesta un centavo.

Recuerden decir “te quiero” a su pareja y a sus seres queridos pero más importante: verdaderamente siéntanlo. Un beso, un abrazo puede curar cualquier dolor cuando realmente viene de adentro.

Recuerden tomarse de las manos y apreciar cada momento porque algún día esa persona no va a estar ahí.

Denle tiempo al amor, denle tiempo a las palabras y denle tiempo a compartir todos aquellos preciosos pensamientos que tienen en la mente.

Y recuerden: la vida no es medida por la cantidad de respiros que tomamos sino por todos aquellos momentos que nos dejan sin aliento.
-Un maravilloso mensaje de George Carlin, escrito al poco tiempo de fallecer su esposa.